King and Court

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 Olvídate de todo # {Teodoro}

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AutorMensaje
Astrid Calabuig
Damas de la Reina
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Fecha de inscripción : 01/11/2010

MensajeTema: Olvídate de todo # {Teodoro}   Jue Nov 04, 2010 6:50 pm

Ser una de las Damas de mayor confianza con la Zarina tenía sus privilegios, la Zarina confiaba en ti y te contaba todas sus preocupaciones y secretos pues sabía que no lo contaría a nadie, ese era el caso de Astrid, llevaba dos años sirviendo a su reina y en ese periodo de tiempo ambas habían establecido un lazo de libre confianza, Astrid también le contaba a su Señora las preocupaciones que le rondaban por la cabeza, típicas de su edad, y que la Zarina al haber pasado ya esta etapa de la vida, la adolescencia, la ayudaba y le aconsejaba. La pelirroja se sentía muy honrada y feliz de que su Majestad la ayudara, pues era una mujer espléndida a la que Astrid admiraba mucho desde la primera vez que la vio cuando tenía siete años, la habían invitado, como buena y noble familia que eran los Petrov, y su abuelo había insistido a que fuera al quinto cumpleaños del hijo menor de los reyes.
Otro de los privilegios que conllevaba su ocupación y vida diaria, era que podía permitirse un día de descanso al mes, y Astrid lo aprovechaba para perderse por el bosque de Petersburgo. Cuando era más pequeña recordaba que recogía bayas y moras guardándolas en un pequeño saquíto y escalaba árboles hasta llegar a unas ramas de mediana altura, más o menos cinco o seis metros al suelo y desde allí, comiendo moras y bayas, veía gran parte del bosque y al mismo tiempo estaba segura ya que no era de mucha seguridad que una niña anduviera sola por el bosque, ahora también era peligroso, siendo una joven de dieciocho años, incluso podría decirse que era más peligroso ahora ya que al ser joven atraería la atención de cualquier ladrón o forastero y no dudaría en sorprenderla por el camino. Ya se conocía el bosque de punta a punta, lo había explorado miles de veces desde que era bien pequeña y se escapaba de las clases de la señora Morvë, una profesora que su abuelo había contratado para que educara a Astrid y la convirtiera en una noble y educada dama.

Hacía un poco de frío y era normal por que era pronto, nada más levantarse se había puesto un vestido de tela abrigada, pero no tanto como para darle calor, perfecta para no congelarse en un día como aquel.El color era de un color verdoso con algún adorno amarillo, y blanco, era sencillo y no muy llamativo a pesar de los vivos colores usados. El cabello, largo, rojo y ondulado, lo llevaba suelto, otro día más sin ganas de estar media hora frente al espejo intentando hacerse algún peinado decente, desde luego que eso no era lo suyo, menos mal que Ekaterina era la que siempre peinaba a la Zarina por que si la peinaba Astrid da por sentado que la Zarina sería popular por el continente, por los horribles peinados que su Dama le hacía. Cogió una pequeña daga que tenía bien guardada en el segundo cajón de su mesita de noche y la escondió dentro de la oscura capa que llevaba sobre sus hombros. Le convenía pasar desapercibida. Tras salir del Palacio Real se dirigió a las afueras del pueblo donde daba comienzo el grandísimo bosque. Astrid caminó por él como si estuviera en su propia casa, saltando de vez en cuando pasa evitar tropezar con raíces que sobresalían del suelo o alguna roca que se encontraba en mal lugar. Respiró hondo, sintiendo un aire nuevo, vivo, libre y a la vez familiar. Era poco probable que un día como aquel se encontrara con alguien por allí, y si lo hacía estaba bien preparada por si el otro iba con malas intenciones, con su daga bien guardada entre su capa y lista para ser usada.

La pelirroja se paró al encontrarse con un nuevo paisaje en el bosque, una gran extensión de agua, lo que parecía un lago. Nunca lo había visto, y eso que pensaba que se conocía todo el bosque, ¿o tal vez había pasado la frontera y estaba en otro lugar, lejos de su hogar? Lo dudaba, el bosque seguía siendo demasiado grande como para haberlo visto todo. Astrid caminó deprisa, hasta ponerse a correr en dirección hacia la orilla. Al llegar a unos cuatro o cinco metros de la orilla se quitó los zapatos, dejándolos bien puestos sobre la tierra y se subió un poco el vestido, recogiéndolo con ambas manos, para adentrarse un poco en la orilla del lago, hasta donde el agua llegaba casi por sus rodillas. Estaba fría y era una sensación que a Astrid le encantaba. Suspiró mientras tarareaba una suave canción que no recordaba donde la había escuchado o quien se la había cantado, pero ahí estaba la canción en su mente, y le gustaba.

Estos momentos eran únicos para la muchacha ya que podía sentirse con libertad de hacer lo que ella quisiera, de pensar en sus cosas y soñar con cosas que sabía que eran imposibles.
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Teodor0 Ivánovich
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MensajeTema: Re: Olvídate de todo # {Teodoro}   Sáb Nov 06, 2010 12:18 am

Un dia mas en el que logra huir de la vista de su padre, era la mayor preocupacion de Teodoro. Y eso que su inminete viaje a Londres le daba mas opciones de evitarle o ponerle escusas tipo, he de mejorar el idioma, tengo que informarme de sus costumbres, ultimidades del viaje, papa; etc. El viaje ya le comenzaba a resulta util, incluso antes de partir. Seria la oportunindad de salir de alli, de poder hacer todo aquello que su padre no le dejaba, de conocer a ese hombre, del qu etanto habia ioido hablar y al que misteriosamente, admiraba: Henrry VIII Tudor. Apenas nadie en RUsia le conocia, pues estaban casi del todo incomunicados, pero Teodoro tenia una sed y un habre de literatura voraces, y no se contentaba solo con libros en su idioma. Gracias a ello entendia a la perfeccion el Ingles, el Frances, el Aleman y el Español, y medianamente bien el Portuges, el Polaco y el Hungaro. Para muchos eran habilidades increibles para un chico de su edad, para su padre, eran gilipolleces. ¿De que servia habalr si podias intimadar?, le preguntaba su padre. Teodoro, en vez de molestarse en explicarselo, le ignoraba. El problema mas grande era que los entendia, pero al habarlo se atrancaba o metia la pata hasta el fondo, por escrito era bueno, pero si se tomaba su tiempo.

Despues de ultimar algunas cosas con quien le estaba organizando el viaje, Teodoro, comenzó a pasear por el jardin de palacio, volviendo a dejarse embriagar por los perfumes de las flores, pero no era lo mismo que el bosque, un lugar que echaba de menos. Se escabulló hasta la purta trasera de la pqueña fortaleza y salio en el cabio de turno de los guardias. Teodoro tenia la salida prohibida si era sin "escolta", su padre era un puñetero exagerado, no todo el mundo andaba con ansias de matar a la gente, como el. No, gracias a Dios, en el mundo habia gente normal, tambien bondadosa, cariñosa, dulce, caritativa, de todo tipo; pero seguramente habrian unos 3 tan "satanicos" como el, y justo tenia que tocarle a él como padre, yupi(?)

Comenzó a andar por el bosque, recordando en cada parte de él una historia; en cada arbol con forma de fortaleza, una historia de guerreros; en cada uno con hojas abundantes y espesas, historias en las nubes; en cada uno con picudas ramas peladas hojas, una mas terrorifica y lugrube. Llegó corriendo y saltando como cuando aun era un chiquillo hast ale claro que con mas regularidad visitaba. EL claro del Lago спокойствие (tranquilidad), un nombre que él le habia otorgado despues de buscarlo en los mapas y no encontrarlo. Nada mas llegar diviso la figura de una mujer, sí... tenia aspecto aniñado, como el, pero era toda una mujer. Tambien tenia que reconocer que aparentaba mas edad que él, pero no era dificl hacerlo, pues solo tenia 16 años. Se acerco mas y sonrio ampliamente al ver d quien se trataba, Астрид (Aastrid) una de las damas de su madre. Siempre le observaba en sielcio, desde la lejania, abrumado por su belleza, pero sin valor para hablarle. Aun asi no dejaria que nadie le hiciese nada. Se le veia tan dulce tocando con sus pies el agua.

Se acercó aun mas a ella, su sonrisa no habia desaparecido de su cara y una actitud amigable se apoderó de el.-Hola-dijo con algo mas de timidez cuando llego a su lado-Digo,... Buenos dias-se corrigió recordando la refiinima educaccion que habia recibido. Se quedó sin mas palabras al llegar justo delnte de ella. Tal vez no habia sido buena idea el habarle. Su vida era puramente imaginayvia, podia seguir desenadola en silencio, en su mente, en sus sueños.
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Astrid Calabuig
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MensajeTema: Re: Olvídate de todo # {Teodoro}   Sáb Nov 06, 2010 1:06 am

El único idioma que su estricta educación le había dado a la muchacha, a parte del propio, había sido el inglés pues desde bien pequeña había viajado con su abuelo a tierras inglesas tanto por placer como por motivos de negocios entre nobles, pues el Conde Petrov era dueño de algunas tierras en las afueras de Londres y desde hacía unos siete años había decidido ponerlas en marcha y aquella decisión había dado muy buenos beneficios. Dejó de tararear para comenzar a cantar lo que parecía una nana, con la misma melodía que la tarareada pero esta vez con letra. Según tenía entendido era español pero ella nunca había aprendido nada en español, solo sabía alguna que otra palabra suelta, no una canción entera. Lo que si que tenía claro era que esa canción la inundaba de una profunda tristeza y un vacio en su corazón, como si recordara algo importante y doloroso. Siempre se había preguntado qué había pasado realmente con sus padres, y quienes eran exactamente. Su apellido no era para nada propio de su tierra natal, Rusia, por lo que deducía que seguramente su padre fuese extrangero, tal vez de Francia, o España, había estado investigando por su cuenta pero no había encontrado mucho, además de que su abuelo la tenía bastante controlada.

Tomó aire y luego lentamente lo expulsó, en un ligero suspiro mientras la canción se ahogaba en ese suspiro y el silencio volvía a inundar el lugar. Cerró los ojos y pensó que eran pocos los momentos en los que podía estar con esta paz y tranquilidad, en palacio siempre estaba algo atareada y no se quejaba, le gustaba servir a su Señora, la Zarina, sin embargo le gustaba cambiar un poco la rutina de vez en cuanto. De repente escuchó unos pasos detrás de ella y se asustó un poco, pensado que a lo mejor sería un ladrón y al ver a una chica sola se le habría pasado por la cabeza aprovecharse de ella y robarle todo lo que tubiera. Tragó saliva pero se mantuvo firme, llevandose disimuladamente una mano a la daga escondida en su capa. Pero al girarse, con la daga desenfundada y a preparada para defenserse, se quedó entre shockeada y estupefacta al ver que no era ningún ladrón, sino que era el principe Teodoro... Y ella le acababa de apuntar con la daga, y podría haberle herido si no le llega a reconocer.. La daga resbaló de sus manos y calló al agua, la pelirroja se llevo las manos a la boca, con algo de miedo y nerviosismo. Tenía miedo más que nada si por este incidente se llegaba a enterar el Rey, su Majestad, y se enfurecía con ella, enviándola a la horca. Y ella sabía que el Rey era capaz de ello, era un hombre muy intimidante y agresivo, muchas personas le tenían miedo y Astrid era una de ellas, había sido testigo de más de un enfado de su Soberano y cada vez que eso pasaba esperaba que fuese la última vez que tubiera que presenciar algo así.

Pero, por otro lado, ella también sabía que el Príncipe Teodoro no era como su padre, todo el mundo lo sabía, no se parecía en nada a su padre y eso era algo que al Rey le irritaba bastante, en ocasiones le daba algo de pena el muchacho por tener que aguantar la carga que le había pasado su hermano al morir, de una forma bastante extraña, debía de aludir la muchacha, pero todos decían que había sido un accidente mientras tenía un entrenamiento de espadas, incluso su Señora y Astrid tenía plena confianza en ella pero... simplemente habían cosas que no le cuadraban como por ejemplo ¿como había podido morir si se supone que en los entrenamientos con espadas se van bien protegidos con armaduras? o ¿como el caballero que luchaba contra el príncipe no tubo más cuidado? Todo era muy extraño.
Al ver que Teodoro le sonreía no pudo evitar devolverle el gesto, sonriendole amplia y cálidamente, pero apenas duró unos dos o tres segundos pues recordó quien era él, quien era ella y que apenas unos instantes podría haber atacado al heredero al trono de Rusia.

- Perdóneme, Alteza... en serio que no sabía que era usted, podría haberle hecho daño si no llego a reconocerle.. Si quiere que me castiguen por mi falta de atención estaré encantada de cumplir con sus ordenes... -Se disculpó haciendo una leve reverencia, algo torpe cabe decir pues la joven se encontraba descalza y en la orilla del río. Sus mejillas se tiñeron de un leve tono carmesí ante el saludo y la simple presencia del chico. Nunca le había tenido tan de cerca, sin olvidar las veces que su abuelo la obligaba a aceptar las invitaciones de sus cumpleaños cuando eran pequeños. Incluso a pesar de trabajar para su madre Astrid no había tenido ocasión de mirarle tan de cerca y fijamente, le observaba siempre de lejos e incluso a veces se le quedaba mirando largo rato sin darse cuenta, el Príncipe había despertado cierto interés en la doncella.- Buenos días; ¿No debería estar en palacio o al menos junto con algún escolta, Alteza..? -Le preguntó Astrid, alzando una ceja, mirando detrás de él dandose cuenta de que estaba solo.- ¿Os habéis escapado? -Añadió recordando que su Señora más de una vez había comentado, a veces con cierta irritación, que su hijo menor había vuelto a escaparse al bosque.
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Teodor0 Ivánovich
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MensajeTema: Re: Olvídate de todo # {Teodoro}   Dom Nov 07, 2010 1:22 pm

Teodoro se sobresaltó por la reaccion de la chica. Era cierto que tal vez se habia aercado con demasiado sigilo, pero entre que era "pequeño" y sus pisadas eran ligeras y que pocas veces hablaba con nadie, no estaba acostumbrado a ello; yademas, Teodoro era MUY confiado, y casi nunca iba armado o con escolta... pariencole esto una soberana tonteria. ¿Quein se iba a atrever ha ahcerle daño con el padre que tenia? Algo bueno habia de tener ser su descendecncia, digo yo. Aunque tenia gracia que quien lo habia "intentado" era una doncella, una dama de su madre, una chica a la que Teodoro observaba en las sombras. Una preciosidad.

Se agachó y tomo la daga entre sus manos, observando su cudadosa elvoracion y limpiando la arena con la que esta habia sido manchada. Paseaba las llegas de sus dedos por la hoja, sin acercarse mucho al filo, pues sus manos eran fragiles y su piel muy fina, y era seguro que se cortaria. NEgo sencillamente ante su disculpa y le tendio la daga, el cojiendola por la hoja, para que ella tubier mas mano la empuñadura.-Ne te diculpes, ha sido un error mio el acercarme con tanto sigilo, iba inmerso en mis pensamientos, no pense que podria asustarte. No era mi intencion.-dijo con una sonrisa de las suyas: sincera, dulce y amistosa. LE caracterizaba y precedia SIEMPRE, aunque estubiera triste, o enfadado, él era incapaz de sonreir de otro modo. Puede parecer extraño, pero era com su firma, coo su simbolo: una sornisa autentica y leal.

Su segunda frase le hizo sonrojar y llevarse una mano a su nuca, revolviendos eel pelo por esa parte, sonriendo timidamente-Si, bueno, deberia... eso es lo que dicen.-No habia sido la mejor frase de la historia, ni la mas elaborada, ni siquiera habia pensado en que decir antes de hacerlo, pero contenia la verdad sin ninguna mentira, ni engaño a la par que decia toda la verdad. Bajo la mano, se miró ambos como un niño siendo regañado, asintio con la cabeza y despues la alzó para mirar sus ojos claros-Si me he escapado, no aguanto estar tanto tiempo alli metido, lejos de la naturleza, lejos de "la vida"...-Teodoro era como un pajaro, necesitaba viajar, vivir aventuras, ser libre... no estar encerrado en una jaula, o prepararse para reinar a un pueblo que estaba acostumbrado a la mano MUY DURA, que seria incapaz de mantener. Se lo comerian vivo, de eso no habia duda alguna.

(off: siento que no sea mas largo, pero me faltó tiempo^^)
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Astrid Calabuig
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MensajeTema: Re: Olvídate de todo # {Teodoro}   Dom Nov 07, 2010 11:05 pm

Observó en silencio como el joven Príncipe se agachaba frente a ella y recogía la daga que había resbalado segundos antes de las manos de la chica, algo muy torpe de su parte pero se había dado tal susto al ver a la persona que estaba apuntando con la daga que pensó que sería chica muerta en menos que cantaba un gallo. La piel se le ponía de gallina al pensar en la posibilidad de hacer algo que al Rey le enojara, estaba segura incluso que no la mandaría a que la mataran los guardias, sino que la mataría el mismo, o la mandaría a la sala de tortura cosa que prefería antes que lo anterior. Pero por otro lado tenía la esperanza de que su Señora la ayudara y calmara a su marido. Sin embargo todos estos pensamientos se encontraban muy lejanos al darse cuenta de que el Principe no era una mala persona y que incluso se había disculpado con ella, cualquier otra muchacha habría negado esa contestación insistiendo en que la culpa había sido suya, pero Astrid no era de esas y si que le daba un poco la razón al muchacho.

- No os preocupéis, lo importante es que os llegué a reconocer a tiempo, si hubiera sido cualquier otro hombre con malas intenciones ya le habría clavado el puñal en el higado, en estos tiempos una no puede fiarse y más si anda sola.. -Le contestó viendo como el Príncipe limpiaba la daga la cual había quedado algo sucia al caérsele al agua, quedando llena de tierra mojada, barro. Con cuidado y suavidad, tomó la daga que le tendía el muchacho por el mango y se la volvió a guardar su túnica, preparada para un futuro ataque aunque estaba segura que ese día no tendría que volver a usarla. La sonrisa del chico era dulce, sincera y amistosa, observó Astrid, era una sonrisa que siempre le había gustado pues habían muy pocas de esas en los labios de un hombre, Astrid se volvió a preguntar mentalmente si de verdad el Príncipe Teodoro sería hijo del Rey Ivan El Terrible, como solían llamarle, seguramente habria salido a la Zarina, la cual aunque se mostrara fría y cortante, en la intimidad y confianza podía llegar a ser alguien dulce y que sabía escuchar y dar consejos, Astrid la apreciaba mucho.

- Os entiendo, aunque a mi me encante estar viviendo en Palacio y servir a vuestra madre, en ocasiones me gusta salir de la rutina y venir al bosque, llevo viniendo desde que era pequeña y me conozco mucho la zona, aunque he de admitir que no tenía idea alguna de que aquí se hallara un lago. -Contestó la pelirroja, le entendía bastante bien. Intentaba ponerse en la situación del chico y le comprendía a la perfección, teniendo un padre como él lo tenía sería muy dificil complacerle siendo tan diferente, se notaba que al joven Príncipe no le hacia mucha gracia ser el heredero al Trono. Sin soltarse el vestido caminó por la orilla hasta salir del agua y, aún descalza, caminó hasta una roca que había por ahí cerca y se sentó, mirando al rubio. Le daba bastante confianza aunque le habían dado una buena educación y, aunque la aborreciera en algunos aspectos, debía de comportarse correctamente.

- No queréis heredar el trono de vuestro padre, ¿no? -Aventuró Astrid, abrazándose sus rodillas y posando su barbilla sobre ellas, sin apartar la mirada del chico.
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Teodor0 Ivánovich
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MensajeTema: Re: Olvídate de todo # {Teodoro}   Lun Nov 08, 2010 8:27 pm

Escuchó con atencion sus palabras; no es que estubiera del todo de acuerdo... su padre era duro y estricto en ese tema, odiaba a la gente que segun el "corrompia" su pais y sus dominios, perseguia a toda esa gente que abusaba de su confianza y realmente ese sitio era uno de los mas seguros... y mas siendo dama del rey. Aunque fuera solo para demostrar a "su gente" no se le podia tocar, eguramente quien le hiciera algo lo pagaria con creces; aun mas si su madre le tenia cierta estima. Aunque Ivan el Terrible era un mosntruo, a su mujer no podia negarle nada, y menos si esto era su pasatiempo favorito: la venganza, el dolor y la sangre. Seguro que se lo pasaria en grande persiguiendo y acabando con quien osara destozar la calma del lugar; y si alguien osaba tocar a Astrid, puede que Teodoro le ayudara, aunque lo dejaria en escarmiento, no en muerte.-Me reconforta saber que puedes cuidarte sola y que va bien preparada-dijo sencillamente, preferia que tubiera seguridad, aun lo dicho anteriormente.

Sonrio ampliamente ante su segunda oracion. Le recordaba a el mismo, es mas, le extrañaba el no habrsela encontrado por alli, pero seamos realistas, el bosque era un lugar enorme, y si ademas ambos eran niños, seria dificil que se encontraran. Y mas si ella decia que no conocia el lago, que era su lugar preferido y el que mas visitaba de todos, en especial en estos ultimos años, pues preferia la ranquilidad de ese lugar, y mojarse lso pies o el entero en los dias calurosos, que no eran muchos en aquellos parajes tan frios.-Deberiamos de habernos econtrado, de cada siete dias que tiene una semana, yo pasaba aqui al menos cienco tardes y tres mañanas-admitió con aparente diversion-Aunque cuando murio mi hermano, pasaron a ser dos tardes y dos mañanas... pero le añadi una noche.-la parte de "murio mi hermano" la dijo con cierta tristeza en la mirada, pero se repuso con rapidez. Habia pasado suficiente tiempo como para asumirlo y superarlo, estaba con Dios, tenia suerte.-Podriamos habernos presentado antes...-añadio en un murmuro.

Caminó detras suya cortesmente, sin mediar otra palabra hasta que ella se sentó. El se quedó de pie enfrente suya, aun admirando su precioso bosque y el bello claro en el que el lago se econtraba. SU pregunta le saco de su pequeña ensoñacion y sintio que se ponia rojo de nuevo-¿Tanto se me nota?-preguntó con uan sonrisa dulce-No, ni lo quiero ni lo deseo... por mi se lo puede regalar al primero que pase; pero se que no es posible y me voy haciendo a la idea.-Admitió sin sentir vergüenza pro ello, aunque su padre quisiera que el se sintiera culpable por ese hecho, no lo habia conseguido. Teodoro ceria fielmente en la libertad del individuo y el NO queria reinar, era asi de simple. Soñaba con escaparse lejos y estaba a punto de conseguirlo, se iria a Gran Bretaña y alli decidiria so volver o no.-Me voy a Gran Bretaña, dentro de una semana-dijo con sencillez-me estoy planteando el no volver...
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Olvídate de todo # {Teodoro}
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